En las pasarelas de Norteamérica la temporada de invierno es cada vez más fugaz. Cada año el clima es más caluroso y la capa de nieve que cambia la paleta de colores del paisaje, dura cada vez menos tiempo. Para la liebre americana que cambia su pelaje marrón de verano a uno completamente blanco en el invierno, esto es un problema debido a lo efímero de la nieve, ya no está a la moda durante buena parte del invierno, va de blanco cuando el paisaje del bosque es aún de color verde y café. Su vestimenta extemporánea provoca que resalte como foco sobre el paisaje café del bosque y esto tiene consecuencias fatales pues es blanco fácil de los depredadores.

¿Qué tanto afecta la falta de nieve a las liebres blancas? Marketa Zimova y su grupo de trabajo en las universidades de North Carolina y Montana decidieron monitorear varios individuos mediante collares rastreadores. Sus conclusiones, publicadas el 22 de enero en la revista Ecology Letters, muestran que por cada semana en que las liebres visten de blanco y no hay nieve, su supervivencia disminuye un 7%. Aunque este porcentaje parezca bajo, pone a las liebres –y al menos a otras 14 especies que utilizan un camuflaje similar– en peligro. La esperanza de las liebres está en la variación, en su diversidad. No todas las liebres cambian su pelaje al mismo tiempo, lo cual permite que la selección natural mantenga a aquellas que cambien de pelaje con mejor sincronía con la llegada y desaparición de la nieve. Sin embargo, los investigadores no están seguros de si las liebres se van a poder adaptar lo suficientemente rápido para sobrevivir a este cambio.

“Mientras tanto –comenta Zimova– debemos mantener poblaciones grandes y conectadas unas con otras para promover el rescate evolutivo”. La estrategia sirve para que haya una mayor variación entre las liebres, ya que al haber cruzas entre individuos de diferentes poblaciones, las variaciones de cada población se mezclan, haciendo a cada generación más diversa y con ello más resistente al cambio.

El estudio de estas liebres sirve como modelo para monitorear y proteger a otras especies que utilizan la misma estrategia de camuflaje.

Fuente: Marketa Zimova and L. Scott Mills, NC State University, and J. Nowak, University of Montana. “High Fitness Costs of Climate Change Induced Camouflage Mismatch”. Jan. 22, 2016, Ecology Letters

Imagen: L. Scott Mills fotografía de la investigación.

Publicado originalmente en Cienciorama.

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