Imagínate morir por agotamiento sexual. No, no fue el trágico –y placentero- desenlace de una noche loca. Llevas toda tu vida preparándote para eso, creciendo, almacenando nutrientes, esperando el año en el que todo te salió bien para poder poner una vistosa señal de hasta diez metros de alto que diga “¡Ey! ¡Tu! Ven acá, estoy listo”. Así es la vida de los agaves, quienes después de varios años de vida, crecen un tallo varias veces mayor que ellos para que sus cortesanos, los murciélagos, puedan visitar las flores en la punta y polinizarlos. Los murciélagos también reciben un beneficio, en las flores de los agaves hay un oasis en el desierto, el néctar y polen de sus flores.

Las historias de los agaves y los murciélagos se entrelazan. Uno depende del otro para reproducirse y el otro depende del uno para comer. No es cualquier polinizador, y no es cualquier comida. Los murciélagos pueden recorrer grandes distancias y visitar muchas plantas cada noche, además de poder cargar una alta cantidad de polen, haciendo la polinización efectiva. El néctar y polen de los agaves contiene una gran cantidad de proteínas y aminoácidos esenciales para los murciélagos, permitiéndoles alimentarse exclusivamente con esta comida que le provee el agave.

Pero ese preciado néctar no es un tesoro exclusivo de los murciélagos. Para algunas especies de agave, aquellas que no tienen ramificaciones en su flor, se piensa que los polinizadores principales son algunos visitantes diurnos –como insectos y colibrís-, y no los mamíferos voladores.

Mientras estudiaban los agaves del estado de Hidalgo, en México, el Dr. Luis Eguiarte, del Instituto de Ecología de la UNAM y su grupo de investigación, tuvieron curiosidad por saber quiénes y cuántas veces polinizaban a esos agaves, llamados espigados. Roberto Trejo, uno de sus estudiantes, nos cuenta, “nosotros grabamos a las inflorescencias durante 24 horas continuas y contamos cuántos visitantes diurnos y cuántos nocturnos llegaban a las inflorescencias. De trabajos anteriores ya sabíamos que la producción máxima de néctar ocurría durante la noche. Esto nos permitió comprobar que los murciélagos son quienes realmente juegan el papel de polinizadores primarios en estas especies, al igual que en las especies de agave paniculados -con ramificación en su inflorescencia-”. Lo que Eguiarte y su equipo encontraron no sólo significaba que los murciélagos nectarívoros –de los cuales hay por lo menos 30 especies- eran el polinizador preferido de los agaves, era una pista de que su relación es en verdad algo especial.

Existen otras pistas que nos llevan por el mismo camino, adaptaciones que tienen los murciélagos nectarívoros para sacar el mayor provecho a su relación con los agaves. Roberto nos las describe así “Hay dos tipos de murciélagos nectarívoros, los que en su lengua tienen papilas en forma de cepillo que por capilaridad permite que el néctar se quede atorado entre ellas y así lo consumen” –este tipo de lengua es única entre los animales- “y por otro lado hay otro grupo de murciélagos que utiliza el largo de su lengua y la hace “taquito” y por succión lleva el néctar al estómago”.

Los agaves son plantas de hojas carnosas, son usadas para obtener fibras, aguamiel para fermentar y transformar en pulque, o para la elaboración del tequila y el mezcal. De izquierda a derecha, de arriba abajo se muestran las especies: Agave tequilana o azul, del que se obtiene el tequila; A. americana o maguey, el primer agave conocido en Europa; A. americana var. oaxacensis, o teometl; utilizado para la elaboración del mezcal; A. angustifolia, ancestro del agave azul; A. karwinskii o madrecuixe, propio de las zonas más áridas en el sur de México; A. durangensis o cenizo; utilizado en la elaboración de pulque y mezcal; A. lophanta o lechuguilla; tiene un alto nivel de azúcar; A. cupreata o papalometl, de sabor dulce y fuerte; A. potatorum o tobalá, muy apreciado en Oaxaca por el rico sabor de los mezcales hechos con este agave. Esta es sólo una pequeña muestra de distintas especies de agave. Datos e imágenes de la CONABIO.

Las manecillas de la evolución

Para conocer qué tan especial es la relación entre agaves y murciélagos, el grupo del Dr. Eguiarte debía de adentrarse en la historia evolutiva tanto de agaves como de murciélagos. Sabían que los agaves son un género con 208 especies. Esto representa una gran diversidad: las 208 especies de agaves constituyen el 72% de las especies de su familia. Ante esto hay dos explicaciones, o los agaves son un género antiguo con el tiempo suficiente como para ir acumulando especies una a una, o es un género joven en el cual surgieron muchas especies casi al mismo tiempo.

Para poder resolver esta dicotomía, el equipo de investigación decidió leer el ADN de diferentes especies de agave. Pero el ADN tiene más de una manera de leerse, no sólo son las secuencias de los genes que se traducen a proteínas, también puede leerse como un reloj. Las mutaciones que se van fijando en ciertas zonas esta molécula, aparecen con una cierta periodicidad, cada nueva mutación va girando la manecilla varios miles o millones de años según sea el caso, solamente hay que saber calibrar el reloj para que al contar mutaciones podamos contar el tiempo.

Después de hacer su análisis, el equipo de Luis Eguiarte descubrió que el reloj de los agaves empezó a correr hace un poco más de doce millones de años, suena a que es mucho tiempo, pero en términos de formar especies es realmente poco. Los agaves son un género joven y cuando surgió, rápidamente formó muchas especies distintas. Los evolucionistas llaman a este fenómeno –muchas especies nuevas en un tiempo corto- una radiación adaptativa y es señal clara de una cosa, los agaves encontraron un nicho sin competencia , un recurso en su medio ambiente que nadie más había explotado, y al no tener competencia pudieron explorar distintas formas de beneficiarse de ese recurso, distintas especies.

Dos agaves en flor, con ramificaciones en su tallo. Fotografía de la izquierda por Jeroen. Fotografía de la derecha por Jason Corneveaux. Con licencia de Creative Commons.

¿Cuál era ese recurso? ¿Tenía algo que ver con los murciélagos? Era hora de conocer la historia evolutiva de los murciélagos nectarívoros. Sin contar con tantas especies como los agaves, los murciélagos también presentaban variación. Así que siguiendo el mismo procedimiento que con los agaves, el Dr. Eguiarte y su equipo miraron el reloj de los murciélagos y leyeron el tiempo que llevaba girando, 12.3 millones de años. Casi lo mismo que el reloj del agave ¡Y también presentaba una radiación adaptativa! Estas historias se reflejaban.

Entonces ¿cuál ventaja descubrieron agaves y murciélagos al mismo tiempo que les permitió crecer de manera desproporcionada? A ellos mismos. Los agaves descubrieron a los murciélagos como polinizadores y los murciélagos descubrieron a los agaves como fuente de alimento.

Mi mayor ventaja eres tú

¿Cómo sucedió esto? El ancestro de los agaves era polinizado por insectos. Eso significaba que normalmente tenía insectos a su alrededor. El ancestro de los murciélagos nectarívoros comía insectos. ¿Empiezan a notar hacia dónde va esto? Los murciélagos empezaron a visitar a los ancestros de los agaves para consumir a los insectos que se acercaran, acercándose cada vez más a la flor. Cada vez más. Hasta que decidieron probar el néctar. Pero no sólo probaron el néctar de una planta, sino de varias, llevándose también el polen y empezando a tomar el papel de polinizador.

Los murciélagos podían llevar más polen y visitar más plantas que los insectos, así que aquellas plantas que pudieran atraer más murciélagos que insectos iban a tener una ventaja. ¿Cómo atraer murciélagos? Los ancestros de los agaves sufrieron cambios que fueron después seleccionados por los murciélagos. El olor de las flores cambió a uno más almizclero, subieron la altura a la que se formaban – para que los murciélagos no tuvieran que descender hasta el suelo-, y lograron producir polen y néctar con las cualidades suficientes para que los murciélagos abandonaran a los insectos.

Así, los murciélagos empezaron a visitar cada vez más las flores de los agaves, y cada vez más flores por noche. Lo anterior se dice fácil, pero para los agaves esto representa un enorme esfuerzo. Volvamos al agotamiento sexual, no sólo es generar un tallo de varios metros de alto, es llenarlo de un néctar que pretende ser la única fuente de alimento de un mamífero volador. Los agaves destinan tantos recursos en hacer crecer esta señal y atraer a la mayor cantidad de murciélagos posible para asegurar su propia reproducción, que después mueren.

La historia de los murciélagos nectarívoros y de los agaves surgió en un mismo momento y lleva millones de años entrelazada. Si perdemos a uno es muy probable que los perdamos a los dos. Las poblaciones de murciélagos se han estado empequeñeciendo debido a la pérdida de sus hábitats y la cada vez más creciente industria del mezcal también ha diezmado a las poblaciones de agaves. Si no tenemos cuidado podríamos perder a estos dos seres cuya historia parece que no se puede escribir separada. El trabajo de Luis Eguiarte y varios otros investigadores en México están ayudando a que entendamos mejor a los murciélagos y a los agaves y los podamos proteger de mejor manera.

Murciélago polinizador. Fotografía de Ami Pate, National Park Service

Bibliografía

Trejo Salazar Roberto, E., 2013. “Tiempos de Divergencia de la Familia Phyllostomidae (Chiroptera): Origen de la Nectarivoría”. Tesis de Maestría, Instituto de Ecología, UNAM. 2013.
Ileana Nuri Flores Abreu. “Coevolución entre género Agave sensu lato y sus murciélagos polinizadores (Phyllostomidae)”. Tesis de Maestría en Ciencias Biológicas. Instituto de Ecología. UNAM. Septiembre 2007.
X. Aguirre-Dugua and L. E. Eguiarte. “Genetic diversity, conservation and sustainable use of wild Agave cupreata and Agave potatorum extracted from mezcal production in Mexico”. Journal of arid environments. 90 (2013) 36e44
Adriana Castillo Blancarte. “Magueyes y murciélagos: la verdadera historia del mezcal”. Gaceta del CICESE. CONACyT. México. 26 de Octubre de 2011.
Estefanía Camacho. “«Sin murciélagos no hay tequila», Rodrigo Medellín, el batman mexicano”. Sin embargo. México. Febrero 8, 2015. CONABIO. “Mezcales y diversidad”, 2ª ed. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, México, 2006.

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