Hugh Drummond, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, lleva junto con su equipo de trabajo más de 30 años estudiando a los pájaros bobos de patas azules a lo largo de las costas mexicanas del Pacífico. Estas aves han servido como un buen modelo para estudiar la ecología conductual ya que viven en sociedades grandes y al anidar en el suelo son fáciles de observar.

Uno de los comportamientos que están estudiando es el fenómeno de ensuciar huevos. Al principio los huevos tienen un ligero color azul que se pierde en los primeros días, para quedar igual de blancos que los huevos de gallina. Pero en los días posteriores los huevos empiezan a ser ensuciados por ambos padres, moviéndolos con mucho cuidado sobre el suelo, hasta que adquieren el mismo color del nido y son difíciles de distinguir.

¿Es este camuflaje efectivo contra los depredadores? ¿Es un instinto o algo que aprende cada pájaro? Fernando Mayaní Parás, miembro del grupo de trabajo del Dr. Drummond, nos cuenta acerca de sus experimentos y descubrimientos: “Nosotros sabemos que las aves rotan sus huevos para ayudar al desarrollo embrionario, lo que es instintivo. En el estudio nos preguntamos si además de la parte instintiva habría una parte aprendida. Podríamos pensar que los padres, entre más viejos, tienen más experiencia y los huevos se ensucian más rápido. Sin embargo, no encontramos relación y la edad de los padres no influyó en el grado de ensuciamiento. Eso no quiere decir que esta conducta sea azarosa. Nosotros ya vimos que en efecto el ensuciamiento de los huevos disminuye la depredación gracias al camuflaje que se va adquiriendo. Está por verse si la selección por este comportamiento ha conducido a la evolución de características conductuales o fisiológicas que lo propician, por ejemplo en relación a la selección del sitio de anidación, la manipulación de los huevos durante la incubación, o la estructura de los cascarones que es muy porosa en estas aves.”
Para conocer esto, nos dice Fernando: “tuvimos que poner a prueba tres predicciones de manera independiente: 1) el ensuciamiento es progresivo y los huevos más viejos están más sucios que los nuevos, 2) los huevos nuevos se pierden más y con el paso del tiempo la probabilidad de que se pierdan es menor, y 3) los huevos sucios sufren menos depredación que los limpios. Sin alguno de los tres estudios nuestras conclusiones no podrían ser tan contundentes, pues el primero nos sirvió para demostrar que efectivamente los huevos se van ensuciando. El segundo nos ayudó a ver que los huevos nuevos se pierden más que los viejos, y aunque estos dos resultados ya dieron una pista de que el color tiene que ver con la pérdida de huevos, el experimento que cierra el estudio demostró que los huevos sucios, en efecto, son menos depredados y el camuflaje está funcionando.”

Estos resultados ya están en la versión electrónica de la revista The American Naturalist, y aparecerán en su número de octubre. Estudiar la conducta animal, en la experiencia de Fernando, te abre los ojos y te da una visión única del mundo y la naturaleza.

Fuente: Fernando Mayani-Parás, Rebecca M. Kilner, Mary Caswell Stoddard, Cristina Rodríguez, Hugh Drummond. Behaviorally Induced Camouflage: A New Mechanism of Avian Egg Protection. The American Naturalist. Octubre 2015.
http://www.jstor.org/stable/10.1086/682579

Imagen: Pájaro bobo cuidando de su huevo. Crédito: Hugh Drummond.
Agradezco a Emiliano Rodríguez Mega el informarme acerca del artículo original, y de regalarme el título para esta noticia.


Originalmente publicado en Cienciorama.

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