Los pulpos no sólo son sabrosos, tienen ocho brazos capaces de tomar cualquier cosa, pueden cambiar el color de su piel, resolver intrincados laberintos, sorprender a sus presas de maneras distintas, desenroscar la tapa de un bote desde adentro, y prácticamente resolver cualquiera de los retos que se les han puesto. Es decir, son especiales y además muy listos.

¿Cómo lograron ser animales tan fascinantes? Finalmente son moluscos, el resto de esa clasificación son caracoles, bailarinas de mar, almejas, y otros animales casi tan alejados de los pulpos como nosotros de ellos.

Por lo anterior, los científicos sospechaban que hubo un gran cambio en el genoma de los pulpos, que les permitió evolucionar de manera distinta y separarse de los otros compañeros de grupo. Muchas plantas y algunos animales que han sufrido cambios evolutivos importantes, pasaron previamente por una –o varias– duplicaciones completas de su genoma. Esto permite tener dos juegos de genes y de reguladores para mutar, si la mutación de una de las copias no le sirve al organismo, puede seguir funcionando con la otra, y así explorar sin muchas consecuencias un gran número de cambios.

Pero cuando Caroline Albertine y sus colegas de las universidades de Chicago y Berkley, en Estados Unidos, de Hidelberg en Alemania, y del Centro de Ciencia y Tecnología de Okinawa en Japón, secuenciaron el genoma completo del pulpo californiano de dos puntos –Octopus bimaculoides– no encontraron evidencias de la supuesta duplicación genómica. Este es el primer genoma secuenciado de un cefalópodo, a este grupo pertenecen los pulpos y los calamares –también animales particularmente inteligentes–, así que por primera vez se puede analizar a nivel molecular su evolución.

¿Pero cuál fue el truco evolutivo del pulpo? Al parecer, en lugar de que se duplicara todo su genoma de una sola vez, se fueron duplicando sólo ciertas zonas gracias a los trasposones, secuencias de ADN capaces de duplicarse y moverse de lugar dentro del genoma. El argumento de la copia para mutar y la original de respaldo se mantiene, pero a menor escala. Algunas de las duplicaciones que les confirieron una ventaja, fueron las de los genes que codifican para un tipo de proteínas llamadas protocadherinas que se encargan del desarrollo de las neuronas y la comunicación entre ellas. Los pulpos tienen 168 genes de protocadherinas, más del doble que los mamíferos, lo cual les permite tener un gran control sobre su cuerpo. También se relacionan con una buena memoria y una gran inteligencia.

La densidad de neuronas en los pulpos es mayor que la nuestra, pero esto se debe a que carecen de mielina, el recubrimiento graso de las neuronas delos vertebrados que les permite estirarse y abarcar una mayor distancia sin perder la señal que transmiten. Los pulpos utilizan varias neuronas para cubrir la misma distancia, haciendo más probable un efecto de teléfono descompuesto. La mayor cantidad y diversidad de protocadherinas permite que las señales entre las cortas neuronas de los pulpos no se pierdan.

La secuenciación de más genomas de pulpos y calamares permitirá entender y explicar mejor a estos conspicuos animales.

Fuente: Caroline B. Albertin, Oleg Simakov, Therese Mitros, Z. Yan Wang, Judit R. Pungor, Eric Edsinger-Gonzales, Sydney Brenner, Clifton W. Ragsdale & Daniel S. Rokhsar. The octopus genome and the evolution of cephalopod neural and morphological novelties. Nature. 13 de agosto del 2015.http://www.nature.com/nature/journal/v524/n7564/full/nature14668.html

Imagen: Pulpo de dos puntos californiano. SBSeasons. http://sbseasons.com/wp-content/uploads/2014/05/Three-Spot-Octopus.jpg


Publicado originalmente en Cienciorama.

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